Bodega

La bodega VIK se caracteriza por poseer un diseño único y sin precedentes, que es al mismo tiempo vanguardista, altamente sostenible, tecnológicamente creativo y con un despliegue visual impactante que promete redefinir la experiencia del vino.

En 2007, Carrie y Alexander Vik se embarcaron en un concurso de arquitectura con profesionales chilenos, que finalmente resultó en la elección de Smiljan Radic (en sociedad con Loreto Lyon) como el arquitecto principal y diseñador de la bodega, con su inspirador y creativo diseño. Luego de la elección de Smiljan Radic, el equipo VIK pasó tres años trabajando para refinar y mejorar el concepto del diseño original y los materiales. Enclavado entre las montañas, rodeado de magníficos valles y los inmensos Andes a lo lejos, la bodega ha sido cuidadosamente diseñada para producir un impacto mínimo en el paisaje y ha implementado la más innovadora y avanzada tecnología al mismo tiempo que procura crear un diseño único y ser operativamente muy eficiente.

El diseño de la bodega incluye un exclusivo techo transparente de tela extensible, que permite la entrada de luz natural que baña la bodega y por lo tanto propicia la operación de la bodega sin la utilización de luz artificial. La entrada de la bodega ostenta una vista impactante de una plaza de agua, con agua fluyendo a lo largo de todo el espacio por una leve pendiente de dos grados, y que además proporciona un elemento adicional de enfriamiento.

Ubicada en la superficie de la plaza de agua se encuentra una instalación artística de Smiljan Radic y la escultora Marcela Correa, el talentoso e inspirado equipo chileno conformado por la pareja de marido y mujer. Las veredas que se han recortado en la plaza permiten a los visitantes caminar a través de un paisaje acuático. Como la mayor parte del edificio está ubicado bajo tierra, el vino se enfría de manera natural durante el proceso de elaboración, manteniendo una temperatura constante de 57 grados utilizando la amplitud térmica natural del valle. El techo de tela, el elemento arquitectónico más importante que se visualiza desde el exterior, da la impresión de una enorme ala blanca suspendida sobre la bodega subterránea. Ambos lados de la bodega cuentan con altas paredes de vidrio, haciendo que la bodega sea transparente y brindando al visitante una vista a través de la bodega hacia el Pavillion al otro lado de la misma.

Al ingresar al interior de la bodega, los visitantes se sumergen de inmediato en la experiencia VIK, y son guiados a través de las distintas instalaciones teniendo la posibilidad de conocer el proceso completo de elaboración del vino, dependiendo de la época del año, desde el estrujado y la fermentación, hasta la crianza en barricas y la cata.

En el nivel inferior del hall de fermentación se encuentran los tanques de acero inoxidable, desde allí los visitantes se ven atraídos hacia la pared más distante, inundada con luz natural, y podrán admirar la larga serie de columnas iluminadas a través de la cava de fermentación maloláctica con bellos frescos pintados por Eduardo Cardozo, hasta la sala de cata, donde se encuentra un gran altar de vino hecho en piedra, que se luce iluminado por esta luz natural. En la sala de cata, Patrick Valette, nuestro enólogo principal, o un integrante de su equipo, presentarán diversos aspectos del vino VIK y ofrecerán degustaciones de distintos bloques, varietales, vintages y vinos.

Luego de la cata, los huéspedes se dirigirán hacia el piso superior hasta el pavilion vidriado para disfrutar de VIK con exquisiteces culinarias en un entorno de excepcional diseño y esculturas de Marcela Correa, mientras disfrutan de la vista de los viñedos VIK y la bodega, en medio de la majestuosa naturaleza circundante. Aquí podrán adquirir los vinos VIK para disfrutar en casa con amigos y rememorar sus experiencias VIK.